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2 de abril de 2011

Tres estampas de ¿La Morería?

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Banda sonora...

No se crean ustedes que en el nombrecito de La Morería hay una intención peyorativa. Es difícil dar con un término que designe a la mayoría de la variada población que vive desde Marruecos (Magreb: El Occidente; qué bello nombre) hasta Pakistán (qué dicen que, en tiempo de paz, es un lugar encantador).

Aquí tienen ustedes a un rendido admirador de muchos aspectos de la variada (insisto) vida de La Morería y ahora no nos vamos a extender sobre ello. Ni siquiera para decir que pocos lugares hay tan fascinantes como el barrio cristiano de Damasco (¿a que no sabían de la existencia de miles y miles de árabes cristianos?) ni para recordar la belleza de la lengua árabe, exquisitamente conservada y artísticamente manuscrita.

Vale, vale: la situación de las mujeres, mejor ni hablar; la de un buen número de fieles no musulmanes, tampoco es para alabarla... aunque no todos los países árabes son iguales.


PRIMERA ESTAMPA:

¿Por qué es tan buena? ¡Hay que verla!


Después de esta inmensidad de película, uno sale de la sala de cine completamente bulversado. Al espectador le cuesta volver a la realidad de luz y de rutina que le recibe a la salida. Cuesta también encontrarle algún defecto a este largometraje...hasta que, al final, se localiza una malcalculada caracterización de un personaje al paso de los años.


En esta ocasión el lugar es el Líbano, un país desarrollado dentro del mundo árabe (perdón: de La Morería) en el plano económico y en los levantamientos democráticos. Pero... ¿tendrá arreglo una sociedad en la que hay que irse a otro país para casarse con alguien de una confesión distinta a la propia? ¿O en la que, nada más conocerte, te están diciendo de qué religión es cada uno para, inmediatamente después, interesarse vivamente por la religión que profesas? ¡Pero se come y se charla tan agusto en el Líbano...!


SEGUNDA ESTAMPA:



¿Qué salió mal?


Película fallida. ¿Qué había bebido aquellos días el montador, que las escenas están colocadas de forma despistada, absurda y hasta aburrida? Sirva, sí, como reportaje de la vida en un país tan intrigante como Argelia. Oh, Argel, tan ligado a las historias de Francia y de España desde Cervantes hasta el general De Gaulle. ¡Oh, Argelia, que parece que no se te puede visitar! ¿O es que ha ido algún turista o viajero recientemente por allí? Dan ganas de conocer la tierra de origen del gran Cheb Khaled.


TERCERA ESTAMPA:


Pero ¿es que nadie sabe que el cine francés es El Mejor?

Es El Pequeño Inspector y una pequeña película. La profundidad de los personajes, el eco que producen sus frases, la estudiada sencillez del guión, la hacen Grande. Atención, que el director es el mismo de la laurada De dioses y hombres,y Le Petit Lieutenant se le pone a la altura. Más que nada, porque consigue presentar a los policías como seres humanos, con sus muchas virtudes y sus numerosos defectos.

¿A qué viene aquí esta peli? Pues a que uno de los gendarmes viene de Marruecos y es uno más (aunque a otro le da corte empezar con un "Tú eres de Marruecos, ¿no?") y a que el cous-cous es un plato corriente en los bares franceses. Con lo cual... toca escuchar al autor de una versión seudo-raï de...
 Ole, oleeeee



C0DA:

Faltaría una reflexión sobre lo que está ocurriendo en los países árabes en los
últimos meses. Es un verdadero cortocircuito; así pues, el cortocircuitista mayor está asombrado. ¿Lo mejor? Que no parece presentarse bajo demasiados visos religiosos. ¿Lo peor? Las vidas, cuyo precio baja escandalosamente.

Permítanme la superficialidad: entre lo peor estaría la pérdida de la bandera libia, bellísimo exponente de la abstracción geométrica. En serio.















¿Mondrian? ¿Kandinski? ¿Ellsworth Kelly? No: Muamar El-Gaddafi.


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